La instancia departamental del Senado Juvenil Entrerriano se desarrolló este viernes 23 de octubre. La Escuela Divina Providencia de Aldea San Isidro consiguió el primer y segundo puesto, mientras que la ausencia de establecimientos educativos de la ciudad de Federal y la disminución de participantes llamaron la atención.
El departamento Federal tuvo este viernes 23 de octubre su instancia departamental del Senado Juvenil Entrerriano, en el marco de la 34.ª edición de este programa educativo que promueve la participación ciudadana, el debate y la formación democrática de los estudiantes secundarios.
La jornada dejó un resultado destacado para la Escuela Divina Providencia de Aldea San Isidro, cuyos estudiantes obtuvieron tanto el primer como el segundo puesto, convirtiéndose en los grandes protagonistas de la instancia departamental.
También participaron estudiantes de la Escuela de Educación Agrotécnica de La Encierra y de la Escuela Américo del Prado, de Conscripto Bernardi, quienes tuvieron la oportunidad de presentar y defender sus propuestas.
Una participación que genera interrogantes
Más allá de los resultados y del compromiso demostrado por los estudiantes y docentes participantes, la jornada dejó un dato que merece atención: la disminución de la cantidad de establecimientos educativos involucrados y la ausencia de representantes de escuelas secundarias de la ciudad de Federal, cabecera del departamento.
Se trata de una situación llamativa para un programa que tiene entre sus principales objetivos fomentar la participación juvenil y acercar a los adolescentes al funcionamiento de las instituciones democráticas.
La escasa representación plantea interrogantes sobre las razones que podrían estar detrás de esta disminución: ¿faltó difusión de la convocatoria?, ¿existieron dificultades para acompañar la elaboración de proyectos?, ¿o se trata de un síntoma de menor interés institucional por este tipo de propuestas que sobreexigen a los docentes?
Sin contar con información que permita establecer las causas, el dato invita a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer estos espacios y garantizar que cada vez más instituciones educativas puedan formar parte de ellos.
La importancia de aprender a participar
El Senado Juvenil constituye una experiencia que va mucho más allá de una competencia entre escuelas. A través de la elaboración de anteproyectos legislativos, los estudiantes investigan problemáticas de su comunidad, buscan alternativas, construyen argumentos y aprenden a defender sus ideas.
En este proceso, el trabajo de los docentes asesores resulta fundamental, ya que son quienes acompañan a los jóvenes en una experiencia que combina conocimientos, pensamiento crítico y ejercicio de la ciudadanía.
Los proyectos seleccionados en las instancias departamentales avanzarán hacia la etapa provincial, prevista para noviembre en Paraná, donde los representantes juveniles ocuparán las bancas del recinto de la Cámara de Senadores de Entre Ríos.
Autoridades acompañando y polémica,
La actividad contó con la presencia de Alicia Oviedo, quien celebró la participación de jóvenes en estos espacios, de autoridades educativas departamentales y, también, de la senadora departamental Nancy Miranda.
Sin embargo, la intervención de la legisladora no estuvo exenta de polémica. Durante su intervención, y en línea con lo que expresó en el recinto del Senado en el mes de agosto, durante la presentación del Vocal del CGE Gustavo Blanc, Miranda volvió a realizar cuestionamientos hacia aquellos docentes que expresan públicamente, en redes y en los medios, su oposición a sus decisiones políticas, en una intervención que, según los testimonios recogidos, dejó perplejos a integrantes del auditorio por sus implicancias.
El episodio resultó particularmente llamativo, y forzado, por producirse en el marco de una actividad destinada, precisamente, a promover la participación ciudadana, el pensamiento crítico y el ejercicio democrático entre los jóvenes. La libertad de expresión y el derecho a disentir constituyen pilares fundamentales de la democracia, por lo que resulta contradictorio alentar a los estudiantes a debatir y defender sus ideas mientras se cuestiona a los educadores que ejercen esos mismos derechos frente a las decisiones del poder político.
