Federal: la campaña electoral empieza a colarse en el Concejo Deliberante y crece la tensión entre el oficialismo y la oposición

Un fuerte cruce entre la concejal justicialista Samanta Irurzun y el viceintendente Lucas Noya dejó al descubierto las diferencias políticas que atraviesan al Concejo Deliberante de Federal. Las acusaciones sobre el funcionamiento del cuerpo, los cuestionamientos al vínculo entre el Ejecutivo y algunos concejales oficialistas y una inesperada invitación a renunciar anticipan un escenario de creciente confrontación de cara a las elecciones de 2027.

Aunque todavía falta un año para las elecciones municipales, en Federal el clima político parece haber comenzado a calentarse. La última sesión del Concejo Deliberante, celebrada este miércoles 28 de octubre, terminó convirtiéndose en un escenario de confrontación entre el oficialismo y la oposición, con un intercambio que excedió largamente los asuntos incluidos en el orden del día.

El protagonista fue el viceintendente y presidente del cuerpo, Lucas Noya, quien decidió abandonar momentáneamente su lugar en la presidencia para ocupar una banca y responder a las declaraciones públicas de la concejal peronista Samanta Irurzun.

La edil había cuestionado el funcionamiento del Concejo Deliberante al considerar que el bloque oficialista actuaba como una «escribanía» del gobierno municipal de Alicia Oviedo, una expresión que provocó el enojo de Noya.

Lejos de limitarse a rechazar la acusación, el viceintendente cuestionó la actitud de la concejal, consideró que sus declaraciones constituían una falta de respeto hacia la institución y sus integrantes, y llegó a sugerirle que renunciara a su banca si entendía que el cuerpo funcionaba de esa manera.

La respuesta de Irurzun no tardó en llegar. Aunque inicialmente encontró dificultades para hacer uso de la palabra, finalmente pudo fundamentar sus declaraciones y sostuvo que determinadas actuaciones del oficialismo durante la gestión justificaban sus cuestionamientos.

Una polémica que tiene antecedentes

El enfrentamiento no nació durante la sesión del miércoles. En los últimos días, Irurzun había realizado declaraciones críticas sobre el funcionamiento institucional del municipio, particularmente a partir de la situación del concejal oficialista Guillermo Luna Androsiuk.

El edil reconoció públicamente que desarrolla tareas para la intendenta Alicia Oviedo y que recibe una compensación económica abonada por ella con dinero personal, aunque aseguró que no posee una designación como secretario privado ni percibe un segundo sueldo municipal.

Para la oposición, la situación plantea interrogantes sobre los límites entre las funciones legislativas y ejecutivas, especialmente cuando quien desarrolla tareas para la intendenta también participa de las decisiones del Concejo Deliberante.

Irurzun vinculó esa circunstancia con las dificultades de la oposición para ejercer el control sobre el Ejecutivo, en un cuerpo integrado por seis concejales oficialistas y cinco opositores.

Pero existe otro elemento que alimenta el debate institucional. Días atrás, la propia intendenta Oviedo reconoció públicamente que Lucas Noya participa junto a ella en decisiones vinculadas con las recategorizaciones del personal municipal, una tarea que describió como parte del trabajo que ambos realizan desde el inicio de la gestión.

Aunque la colaboración política entre un intendente y su vice no constituye por sí misma una irregularidad, esas declaraciones vuelven a poner sobre la mesa una discusión necesaria: ¿hasta dónde llega el acompañamiento al Ejecutivo y dónde comienza la responsabilidad de garantizar la independencia del Concejo Deliberante?

Una chicana política que elevó la temperatura del debate

Uno de los momentos más comentados de la sesión llegó cuando Lucas Noya, visiblemente molesto por las declaraciones de Samanta Irurzun, le sugirió que renunciara a su banca si consideraba que el Concejo Deliberante funcionaba como una escribanía del gobierno municipal.

La expresión tuvo un evidente tono de chicana política. El viceintendente buscó poner en contradicción a la concejal justicialista: si tiene una valoración tan negativa del funcionamiento del cuerpo que integra, ¿por qué continúa formando parte de él?

Lejos de constituir un pedido formal de renuncia, la intervención apuntó a desacreditar el cuestionamiento de la edil y trasladar el eje de la discusión desde el funcionamiento institucional hacia la coherencia de su postura política.

Irurzun, por su parte, sostuvo sus críticas y fundamentó su posición en distintas situaciones ocurridas durante la gestión, especialmente en lo referido al acompañamiento del bloque oficialista a las decisiones del Ejecutivo.

El intercambio dejó expuestas dos estrategias diferentes: mientras la oposición intenta instalar la discusión sobre la independencia del Concejo y su capacidad de controlar al gobierno municipal, Noya procura defender el funcionamiento del cuerpo y cuestionar la consistencia de las acusaciones.

En definitiva, más que una controversia sobre la permanencia de una concejal en su banca, el episodio mostró cómo comienzan a endurecerse los discursos políticos a medida que se aproxima el calendario electoral.

La mirada puesta en 2027

Detrás del intercambio también comienza a dibujarse un escenario que difícilmente pueda separarse del calendario electoral.

La gestión de Alicia Oviedo transita la segunda mitad de su mandato y tanto el oficialismo como el justicialismo empiezan a enfrentar un desafío inevitable: construir una posición política de cara a 2027.

Para el oficialismo, defender las decisiones de gobierno implica también sostener la imagen de una administración que deberá rendir cuentas por sus resultados. Para la oposición, en cambio, el desafío consiste en demostrar que sus cuestionamientos representan una alternativa política y no solamente una sucesión de desacuerdos.

En ese contexto, cada intervención pública comienza a adquirir una dimensión diferente. Las declaraciones radiales, los cruces en el recinto y hasta las discusiones sobre procedimientos administrativos pueden convertirse en herramientas de posicionamiento frente al electorado.

La firmeza con la que Noya respondió a Irurzun puede interpretarse como una señal de defensa del gobierno que integra. Del mismo modo, la insistencia de la concejal justicialista en cuestionar el funcionamiento institucional contribuye a marcar diferencias con una gestión que el peronismo buscará disputar electoralmente.

La campaña electoral parece haber comenzado antes de que los dirigentes estén dispuestos a reconocerlo.