Hay despedidas que marcan el final de una etapa y otras que hacen sentir que se está cerrando una parte de nuestra propia historia. La de Lionel Messi con la Selección Argentina fue una de ellas.
El Monumental, colmado por más de 85 mil personas, fue escenario este martes 6 de octubre del último partido de Messi con la camiseta que defendió durante 21 años. Argentina venció 3 a 0 a Benín y, como si el fútbol quisiera regalarle un último capítulo perfecto, el capitán volvió a ser determinante: marcó un gol y dio las dos asistencias restantes. Fue su partido número 208 y su gol 126 con la Selección.
Pero esta vez los números fueron apenas una parte de la historia.
Desde horas antes, Messi había anticipado lo que significaba ese momento con un mensaje tan sencillo como conmovedor: “Me voy en paz. Dejé todo. Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida”. También agradeció el cariño de los argentinos y reconoció que los iba a extrañar.
Y posiblemente esas palabras expliquen por qué su despedida tuvo tanta fuerza. Porque la relación entre Messi y la Argentina no siempre fue sencilla. Hubo derrotas, finales perdidas, críticas e incluso aquel alejamiento momentáneo de la Selección en 2016. Pero volvió. Insistió. Y terminó construyendo una historia que incluye dos Copas América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022, además de seis participaciones mundialistas.
En el Monumental hubo lágrimas, abrazos, música, luces, fuegos artificiales y un espectáculo de drones. Soledad Pastorutti fue parte del cierre de una noche que tuvo mucho más de homenaje que de partido. Messi recorrió el campo intentando guardar cada instante mientras las tribunas repetían su nombre y una palabra que resumió todo: gracias.
La emoción, además, cruzó las fronteras. La despedida fue reflejada por medios internacionales y figuras que compartieron su camino, como Neymar, Ángel Di María y Rodrigo De Paul, le dedicaron mensajes. Para el fútbol mundial no se retiró simplemente el capitán argentino: se cerró la carrera internacional de uno de los jugadores que definieron una época.
Quizás allí esté la verdadera dimensión de Messi. En los récords, sí, pero también en todo lo que ocurrió alrededor suyo. En los chicos que crecieron queriendo usar la 10. En las familias que se abrazaron frente a un televisor. En quienes lloraron en 2014 y volvieron a llorar, esta vez de felicidad, en 2022. En generaciones enteras que podrán decir algún día: “Yo vi jugar a Messi con la camiseta argentina”.
Ayer se apagaron las luces del Monumental y terminó el último partido.
Pero algunas historias no necesitan seguir escribiéndose para continuar vivas.
Messi dejó la Selección. La leyenda, en cambio, recién empieza a pertenecer para siempre a la memoria de los argentinos
