OSER y FEMER, otra vez en conflicto: los afiliados podrían pagar el costo de una disputa por honorarios

La Federación Médica de Entre Ríos exige la devolución de descuentos aplicados sobre prestaciones de internación facturadas en junio y julio. Ante la falta de acuerdo, advirtió que podría suspender desde noviembre la atención médica en internaciones de afiliados a la obra social provincial. La medida todavía no se concretó, pero genera incertidumbre entre los beneficiarios.

Entre Ríos, 31 de octubre de 2026.

La relación entre la Obra Social de Entre Ríos (OSER) y la Federación Médica de Entre Ríos (FEMER) atraviesa un nuevo momento de tensión. Esta vez, el conflicto gira en torno a descuentos efectuados sobre honorarios profesionales correspondientes a prestaciones de internación facturadas durante junio y julio de este año.

Mediante un comunicado difundido el viernes 30 de octubre, FEMER cuestionó esas retenciones y sostuvo que las gestiones realizadas para resolver las diferencias no dieron resultado. La entidad señaló que mantuvo numerosas reuniones destinadas a aclarar normas, unificar criterios, corregir errores administrativos y acordar la devolución de los importes descontados.

Sin embargo, según la versión de la Federación, las conversaciones no permitieron alcanzar una solución.

Frente a ese escenario, el Consejo Directivo de FEMER, reunido el 28 de octubre, decidió exigir la restitución urgente de las sumas reclamadas y advirtió que, de persistir el incumplimiento, podría suspender la atención médica en internación a los afiliados de OSER a partir de noviembre.

Es importante distinguir la advertencia de una medida efectiva: al 31 de octubre no se había confirmado la suspensión de las prestaciones. Tampoco se informó públicamente el monto total de las retenciones cuestionadas.

Un conflicto que tiene antecedentes

La nueva controversia se produce apenas unos meses después de que ambas entidades anunciaran un acuerdo para garantizar la continuidad de los servicios.

En marzo de 2026, el presidente de OSER, Mariano Gallegos, comunicó un entendimiento con FEMER que contemplaba condiciones de pago y actualización de honorarios médicos. Aquel acuerdo tenía una vigencia inicial prevista hasta el 31 de mayo, con posibilidad de renovación, y fue presentado como parte del proceso de normalización financiera de la obra social.

No obstante, las tensiones continuaron. En junio surgió otra controversia vinculada con la posibilidad de cobrar adicionales a los afiliados, situación frente a la cual OSER recordó que no estaban autorizados los cobros extras por prestaciones comprendidas en su cobertura.

Estos antecedentes muestran que las dificultades en la relación entre la obra social y los prestadores médicos no constituyen un episodio aislado.

Los afiliados, en medio de la disputa

El aspecto más preocupante del conflicto es su posible impacto sobre los pacientes.

Si FEMER avanzara con la suspensión anunciada, podrían producirse dificultades para acceder a determinadas prestaciones médicas durante una internación, según el alcance que finalmente tuviera la medida. También podría generarse incertidumbre para quienes tienen intervenciones programadas o requieren continuidad de tratamientos.

Por el momento, no se han precisado públicamente qué establecimientos o prestaciones quedarían alcanzados por una eventual interrupción, ni qué mecanismos se implementarían para garantizar la continuidad asistencial de los pacientes.

La situación exige respuestas concretas de ambas partes.

Por un lado, corresponde esclarecer el origen y la justificación de los descuentos aplicados por OSER. Si existieron errores de liquidación o retenciones indebidas, deberán explicarse y corregirse. Los profesionales médicos tienen derecho a cobrar los honorarios que legal y contractualmente correspondan por su trabajo.

Por otro lado, la obra social provincial tiene la responsabilidad de administrar sus recursos con transparencia y, fundamentalmente, de garantizar las prestaciones de salud de sus afiliados. Esa obligación no desaparece frente a las controversias económicas con los prestadores.

También resulta necesario que FEMER precise el alcance de cualquier medida que pudiera adoptar, especialmente respecto de pacientes ya internados y situaciones que requieran atención impostergable.

Una explicación pendiente

Hasta el cierre de esta nota, la información pública consultada no permitía establecer una respuesta específica de OSER al último reclamo de FEMER, ni conocer un cronograma de devolución de los importes discutidos.

La ausencia de precisiones sobre las sumas retenidas, los criterios utilizados y las alternativas para evitar una interrupción de servicios incrementa la incertidumbre.

El conflicto deja planteadas preguntas que merecen respuestas: ¿por qué se efectuaron los descuentos?, ¿qué impidió resolver las diferencias durante las reuniones mantenidas?, ¿existe una propuesta concreta para saldar el reclamo? Y, sobre todo, ¿cómo se garantizará que los afiliados no resulten perjudicados?

La discusión sobre los honorarios puede ser compleja y requerir negociaciones, pero el acceso a la salud no debería convertirse en una herramienta de presión ni en la consecuencia inevitable de desacuerdos administrativos.

OSER y FEMER tienen responsabilidades diferentes, pero comparten una obligación esencial: encontrar una salida que no traslade el costo del conflicto a quienes necesitan atención médica.

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