El acuerdo salarial anunciado por la Municipalidad de Sauce de Luna con dirigentes de ATE genera cuestionamientos por la escasa recomposición de los haberes, la presentación como beneficio de una fecha que ya era feriado nacional y la falta de participación de UPCN en la negociación informada. El gremio convocó a una asamblea para este jueves 29 de octubre.
El martes 27 de octubre, el Ejecutivo municipal encabezado por el intendente Alcides Ramón Alderete anunció un nuevo acuerdo salarial con representantes de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).
El entendimiento contempla un incremento remunerativo del 3%, la continuidad del adicional no remunerativo del 4% y el mantenimiento del bono de $50.000, que los trabajadores pueden optar por recibir en efectivo o mercadería.
Sin embargo, detrás de los porcentajes y los anuncios oficiales aparece una realidad que merece ser analizada: ¿cuánto dinero representa realmente este aumento para los empleados municipales?
Un incremento que apenas alcanza los $12.000
De acuerdo con la información salarial disponible para esta nota, el sueldo básico de un trabajador municipal de categoría inicial en Sauce de Luna es inferior a los $400.000.
Sobre esa base, el incremento del 3% representa menos de $12.000 mensuales. La aplicación sobre otros conceptos remunerativos podría generar alguna diferencia adicional, pero no modifica sustancialmente el alcance de la recomposición.
En otras palabras, para las categorías más bajas, el aumento anunciado significa una suma muy reducida frente al costo actual de los alimentos, los servicios y las necesidades básicas de una familia.
A esto se agrega que el adicional del 4% no remunerativo y el bono de $50.000 no son nuevas conquistas de esta negociación, sino beneficios que ya se venían otorgando y que ahora simplemente se mantienen.
El resultado es un incremento salarial que luce claramente insuficiente frente a la realidad económica y las necesidades de los trabajadores municipales.
Un feriado presentado como beneficio, pero que ya estaba establecido
Otro de los puntos anunciados por el Municipio fue el traslado del Día del Trabajador Municipal, que se celebra el 8 de noviembre, al lunes 9, debido a que este año la fecha coincide con un domingo.
Sin embargo, existe un dato que no fue aclarado en la comunicación oficial:
El lunes 9 de noviembre ya había sido declarado feriado nacional por la visita del papa León XIV a la Argentina.
La medida fue establecida mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia N.º 1103/2026, publicado el 28 de septiembre, casi un mes antes de la reunión salarial.
Por lo tanto, el Municipio presenta como parte del acuerdo el traslado del descanso municipal a una jornada que ya era feriado en todo el territorio nacional.
La pregunta es inevitable: ¿qué beneficio adicional se les está otorgando a los trabajadores si el día elegido ya era feriado?
UPCN, el gremio que acompañó las medidas de fuerza, no aparece en la mesa salarial
Otro aspecto que genera preocupación es la representación de los empleados municipales.
En las publicaciones oficiales sobre el acuerdo solamente se menciona a dirigentes de ATE. No se informa si UPCN fue convocado ni por qué sus representantes no aparecen entre los participantes.
Cabe recordar que durante junio trabajadores municipales de Obras y Servicios Públicos, acompañados por UPCN, realizaron asambleas y medidas de fuerza para reclamar mejores condiciones laborales, indumentaria y respuestas del Ejecutivo.
En julio, la intervención del gremio permitió alcanzar un principio de acuerdo para destrabar el conflicto.
En aquella oportunidad también se anunció la conformación de una mesa permanente de política salarial entre UPCN y el Municipio.
Ante estos antecedentes, corresponde preguntar qué ocurrió con ese compromiso y por qué UPCN no aparece en esta nueva instancia de negociación.
UPCN convocó a una asamblea para el jueves 29
En este contexto, UPCN convocó a una asamblea de trabajadores municipales para este jueves 29 de octubre, con el propósito de analizar el reciente acuerdo y evaluar la situación laboral y salarial.
La convocatoria se produce después de meses de reclamos y vuelve a poner en discusión la necesidad de garantizar espacios de participación para todos los trabajadores y sus representantes sindicales.
Entre los grandes anuncios y la realidad del bolsillo
El contraste entre el discurso oficial y la situación de los empleados municipales resulta cada vez más evidente.
Mientras el intendente Alderete sostiene que su administración realiza el máximo esfuerzo posible para acompañar económicamente a los trabajadores, el incremento para las categorías iniciales representa menos de $12.000 sobre el sueldo básico.
Al mismo tiempo, la gestión municipal promociona celebraciones y actividades con grandes anuncios, proyectando una imagen de importantes realizaciones, mientras los trabajadores deben afrontar sus necesidades cotidianas con ingresos que resultan insuficientes.
A esta situación se suma otro dato que llama la atención: según la información recibida sobre el obsequio previsto para el Día del Trabajador Municipal, el reconocimiento consistiría en la entrega de un pollo congelado.
Sin desmerecer ningún aporte alimentario, resulta inevitable preguntarse si ese tipo de reconocimiento está a la altura del esfuerzo cotidiano de quienes sostienen los servicios públicos de la localidad.
Porque los empleados municipales no necesitan solamente obsequios ocasionales ni anuncios de porcentajes que se traducen en unos pocos miles de pesos.
Necesitan salarios dignos, condiciones laborales adecuadas y negociaciones que representen verdaderamente sus intereses.
El Municipio puede destacar sus acuerdos y hablar de esfuerzos económicos, pero la realidad de los trabajadores exige respuestas concretas.
Un aumento que para las categorías iniciales no llega a $12.000 sobre el básico, un feriado fijado sobre una fecha que ya era feriado nacional y la falta de información sobre la participación de UPCN difícilmente puedan presentarse como una respuesta suficiente a las demandas salariales.
La pregunta de fondo sigue siendo la misma:
¿Las prioridades de la gestión municipal están realmente puestas en mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores?
