El 17 de octubre, una de las fechas más emblemáticas del justicialismo, encontró al movimiento dividido y con sus principales dirigentes encabezando actos separados. Las disputas por la conducción nacional tienen su correlato en Entre Ríos, donde el alejamiento de la senadora Nancy Miranda y su acercamiento al gobierno de Rogelio Frigerio profundizaron las diferencias dentro del peronismo del departamento Federal.
A 81 años de aquella histórica movilización obrera que marcó el nacimiento del peronismo, el Día de la Lealtad volvió a poner sobre la mesa una de las grandes contradicciones del movimiento: todos reivindican la unidad, pero cada vez resulta más difícil construirla.
Este 17 de octubre, el peronismo nacional no logró reunir a sus principales referentes en un mismo escenario. Axel Kicillof encabezó su propio acto en La Matanza, acompañado por intendentes, dirigentes sindicales y referentes de su espacio político, mientras que Máximo Kirchner participó de una convocatoria en Chaco junto a Jorge Capitanich.
Por su parte, sectores del kirchnerismo y La Cámpora se movilizaron hasta el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria y desde donde saludó a los militantes.
En paralelo, Sergio Massa difundió un mensaje de Juan Domingo Perón convocando a la unidad, una consigna que, por el momento, parece tener más coincidencias en los discursos que en las decisiones políticas.
Las diferencias no son solamente organizativas. Detrás de los actos separados aparece una disputa por el liderazgo, la representación y el rumbo que deberá tomar el justicialismo para intentar recuperar el gobierno nacional en 2027.
Entre Ríos: una división que también llegó al territorio
La situación nacional tiene su propia expresión en Entre Ríos, particularmente en el departamento Federal, donde el peronismo atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión interna.
El distanciamiento de la senadora provincial Nancy Miranda, elegida por el justicialismo, marcó un punto de inflexión. La legisladora acompañó iniciativas del gobernador Rogelio Frigerio, entre ellas la reforma previsional, pese a que el Partido Justicialista había fijado una posición contraria.
Posteriormente, Miranda abandonó el bloque Más para Entre Ríos y conformó su propio espacio legislativo, denominado Frente Cimarrón. En septiembre, el Consejo Provincial del PJ resolvió su expulsión, junto con la senadora Gladys Domínguez, por haber acompañado la reforma impulsada por el oficialismo provincial.
Si bien Miranda no formalizó una incorporación partidaria al espacio de Frigerio, su alineamiento legislativo con decisiones centrales del gobernador significó una ruptura política con el justicialismo que la llevó al Senado.
La situación dejó al descubierto diferencias que trascienden las cuestiones personales. Para un sector del peronismo, los representantes elegidos mediante una boleta partidaria deben respetar las definiciones orgánicas del espacio. Desde la posición de quienes se apartaron, se reivindica la autonomía de los legisladores para decidir su voto.
En ese contexto, distintas agrupaciones del departamento impulsaron la conformación del Frente de Unidad Justicialista, buscando reorganizar el partido y reconstruir una identidad política común.
La conmemoración departamental y su repercusión en Sauce de Luna
La celebración del 17 de octubre en Federal tampoco estuvo ajena a este escenario. Durante la vigilia organizada en la sede partidaria, la presidenta del Consejo Departamental del PJ, María Isabel Kessler, pronunció un discurso centrado en la necesidad de recuperar la unidad, defender las convicciones y dejar atrás los intereses personales.
Uno de sus mensajes sintetizó el clima que atraviesa al justicialismo: “No hay lugar para los egoísmos, las vanidades, ni intereses personales”.
Del encuentro participaron referentes y agrupaciones departamentales, las unidades básicas de Federal, Conscripto Bernardi y Sauce de Luna, además de los intendentes Marina Canteros y Alcides Alderete.
En Sauce de Luna, la ruptura también repercute en el escenario político local. La participación de representantes del justicialismo sauceño en la reorganización departamental contrasta con el camino elegido por Miranda, quien conserva la representación institucional del departamento en el Senado, pero ya no pertenece al partido por el que fue elegida.
Se configura así una división que no necesariamente se traduce en actos conmemorativos separados, pero sí en proyectos y posicionamientos políticos diferentes dentro de un mismo territorio.
El acercamiento de Miranda al oficialismo provincial no solamente modificó el equilibrio de fuerzas en la Legislatura entrerriana. También obligó a los dirigentes y militantes del departamento a redefinir sus pertenencias, sus alianzas y el proyecto político que pretenden representar.
La lealtad, entre la historia y las decisiones del presente
El 17 de octubre nació como símbolo de la lealtad entre un movimiento político y los trabajadores que lo hicieron protagonista de la historia argentina. Ocho décadas después, la palabra continúa ocupando el centro de los discursos, aunque su significado parece ser motivo de interpretaciones enfrentadas.
Las diferencias internas son parte natural de cualquier organización democrática. El problema aparece cuando esas disputas dejan de girar alrededor de proyectos y propuestas para concentrarse exclusivamente en liderazgos personales, cargos y conveniencias electorales.
A nivel nacional, el peronismo enfrenta el desafío de construir una alternativa política en medio de sus disputas de conducción. En Entre Ríos, deberá resolver cómo reconstruir una oposición después de las rupturas legislativas. Y en el departamento Federal, el alejamiento de Nancy Miranda obliga a replantear la organización y la representación territorial del justicialismo.
La conmemoración dejó una paradoja difícil de ignorar: mientras todos invocaron la unidad y la lealtad como valores fundamentales, las divisiones siguieron marcando el escenario político.
Quizás el mayor desafío del peronismo no sea volver a reunir a sus dirigentes en una misma fotografía, sino recuperar la coherencia entre las ideas que defiende, las decisiones que toman sus representantes y el compromiso asumido con quienes los eligieron.
