ALERTA DISCAPACIDAD

Discapacidad: el Congreso debate el futuro de las pensiones y prestaciones en medio de reclamos por su financiamiento

El Gobierno nacional impulsa un nuevo régimen permanente para reemplazar la emergencia en discapacidad, que vence a fines de 2026. Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó el costo de incorporar a unos 200.000 nuevos beneficiarios, mientras crece la preocupación por la continuidad de las prestaciones y la atención sanitaria.

La situación de las personas con discapacidad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política argentina. A pocos meses del vencimiento de la emergencia nacional establecida por la Ley 27.793, el Congreso discute cómo garantizar la continuidad de las pensiones, los tratamientos y los servicios de asistencia.

El oficialismo propone reemplazar el régimen de emergencia por una legislación permanente, mientras que sectores de la oposición consideran necesario prorrogar la normativa vigente hasta diciembre de 2027, para evitar que la transición genere dificultades en el acceso a las prestaciones.

En este contexto, la Oficina de Presupuesto del Congreso presentó un informe que permite dimensionar el impacto económico de la propuesta.

Según el organismo, la incorporación progresiva de aproximadamente 200.000 personas al sistema de pensiones no contributivas representaría un gasto adicional de 598.912 millones de pesos durante 2027, equivalente al 0,04% del Producto Bruto Interno.

Para 2028, con la totalidad de los nuevos beneficiarios incorporados durante todo el año, el costo ascendería a 1,2 billones de pesos, es decir, el 0,07% del PBI.

El proyecto contempla una pensión equivalente al 70% de la jubilación mínima, la posibilidad de compatibilizarla con determinados ingresos laborales y la actualización mensual de los aranceles que perciben las instituciones y profesionales que brindan servicios a personas con discapacidad.

Sin embargo, el informe también advierte sobre cuestiones que todavía requieren definiciones. Entre ellas se encuentra el financiamiento de la cobertura sanitaria de aproximadamente 76.000 posibles nuevos usuarios del programa Incluir Salud, cuyo costo no pudo ser determinado con precisión.

Otro aspecto relevante es la situación de los prestadores. La Oficina de Presupuesto recordó que existen compensaciones estimadas en más de 278.000 millones de pesos correspondientes a obligaciones previamente establecidas, cuyo cumplimiento resulta fundamental para sostener el funcionamiento de centros de rehabilitación, instituciones y servicios especializados.

A la discusión se sumó la Conferencia Episcopal Argentina, que solicitó al Gobierno prorrogar la emergencia hasta que exista una nueva legislación plenamente implementada. La Iglesia manifestó su preocupación por el riesgo de que se produzcan interrupciones en las prestaciones durante la transición entre ambos regímenes.

Mientras tanto, el Gobierno prepara nuevas reuniones con representantes del sector y busca que la Cámara de Diputados trate la iniciativa durante la semana del 20 de octubre.

Detrás de los números existe una realidad cotidiana que afecta a miles de familias. El funcionamiento del sistema de discapacidad no se limita al pago de una pensión: también comprende tratamientos médicos, rehabilitación, transporte, acompañamiento terapéutico y servicios que, en muchos casos, resultan indispensables para sostener la autonomía y la calidad de vida.

El desafío será encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad de las cuentas públicas y el cumplimiento efectivo de los derechos reconocidos por la legislación argentina y los tratados internacionales.

Porque más allá de las diferencias políticas sobre el financiamiento, la discusión de fondo no es solamente cuánto le cuesta al Estado garantizar estos servicios, sino cómo asegurar que las personas que los necesitan puedan acceder a ellos de manera continua, oportuna y digna.